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La Torre del Agua rompe con las expectativas y se comercializa en un año

El mercado asume de pleno el nuevo hito residencial de Córdoba, el edificio de gama alta en el Cortijo del Cura.
El mercado inmobiliario de Córdoba acaba de poner una nueva pica en Flandes. Cuando afloran indicadores que vislumbran una recuperación prudente, el último hito residencial que vio la luz apenas hace un año en el escaparate, no exento de dudas iniciales sobre su viabilidad, ha puesto el cartel de «Vendido» en un tiempo inferior al que trazaban esas primeras expectativas creadas, insuflando aire un negocio que sigue dando pasos firmes.

La llamada Torre del Agua no era un proyecto fácil de comercializar en una ciudad con una trama socioeconómica muy tocada todavía por la crisis. Un edificio de 14 plantas de altura (unos 50 metros, a cuatro del techo que marca el campanario de la Mezquita-Catedral), gama alta, 38 viviendas (de tres y cuatro dormitorios y cerca de 200 metros cuadrados) más garajes y trasteros y unos precios medios de 400.000 euros.

Su presupuesto se estima en 36 millones de euros con un retorno de empleo de dos millares de puestos de trabajo. Ocupa el vértice del plan parcial O-4 (Cortijo del Cura), junto a la glorieta Amadora, confluencia del Tablero, las Margaritas, el Parque Figueroa y el eje Arroyo del Moro con este nuevo «abanico» residencial que ha sido uno de los que más se han desarrollado de los previstos en el Plan General de Ordenación Urbana de 2001. No hay que olvidar que se encuentra a pocos metros de la nueva Ciudad de la Justicia de Córdoba, cuya apertura se prevé para los últimos meses de este año o primeros del próximo. Su anclaje urbanístico ha precisado rematar una tramitación compleja, pero cuenta con licencia desde diciembre de 2016.

La Torre del Agua forma parte de un complejo de 118 viviendas que ha diseñado el estudio del arquitecto Rafael Castelló. Tras la estela del inmueble en altura se despliegan dos alas residenciales: Claro del Agua (también vendido y a expensas del acta de replanteo en unos días) y Azud del Agua (muy avanzado). Cada una de ellas tiene 40 viviendas (de 3 a 5 dormitorios) y precios de partida superiores a los 210.000 euros, que se van elevando según prestaciones. En el interior de la manzana se desplegará una zona común de dos mil metros cuadrados con piscinas, jardines, zonas infantiles y deportivas.

Esqueleto financiero

Pero la clave de esta operación ha estado en su esqueleto financiero y en su fórmula de cooperativistas, modelo que, a priori, podría chocar con las cualidades de alto standing del proyecto. En total, el número de compradores ha debido de superar el centenar a los precios señalados con la consiguiente repercusión del suelo, otro factor determinante en el desbloqueo de esta iniciativa.

La entrada en concurso de acreedores de ÑXXI en 2012, la promotora de la anterior torre y todo este sector residencial, dejó el suelo total de la manzana en manos de Cajamar, su entidad prestamista. Como adelantó ABC en su día, hace más de un año, recibió una propuesta de compra sujeta a su vez a un plan de cooperativistas y a unas condiciones de financiación para levantar el complejo que requerían de al menos un 80 por ciento de compradores de antemano para cerrar el círculo. Los actores han sido la gestora cooperativista madrileña Cooviur Desarrollos, la comercializadora cordobesa Inmoclover y la financiación de Caixabank. La promoción, uno de los nuevos hitos del nuevo tiempo inmobiliario, echará a andar en breve. Los tiempos iniciales planteados en el cronograma de trabajo señalan unos veinte meses de obras.

 

Fuente: Diario ABCCórdoba